domingo, 8 de febrero de 2026

Colapso del vórtice polar podría desatar olas de frío extremo en febrero tras calentamiento estratosférico de hasta 50 °C

 Si pensabamos que las lluvias del último mes iban a ser lo más "anomalo" del 2026, preparemonos que viene el Colapso del vórtice polar podría desatar olas de frío extremo en febrero tras calentamiento estratosférico de hasta 50 °C.

Precedentes históricos de ruptura polar

La historia meteorológica reciente documenta eventos similares con consecuencias devastadoras para el clima europeo. Los registros de fenómenos análogos en febrero de 2018 y enero de 2021 dejaron cicatrices profundas en la memoria meteorológica continental. Estos eventos precedieron a la llegada de la llamada Bestia del Este en 2018 y a la tormenta de frío Filomena en enero de 2021, ambas con repercusiones territoriales masivas y económicas significativas

Impacto previsto en la geografía peninsular española

Para España específicamente, un escenario de colapso polar con división del vórtice implicaría consecuencias meteorológicas complejas y simultáneamente diversas según la ubicación geográfica. La Península Ibérica podría experimentar dos efectos contradictorios pero complementarios: en primer lugar, un incremento notable de precipitaciones originado por la desviación meridional de borrascas atlánticas; en segundo lugar, penetraciones de aire frío continental de procedencia siberiana que rebajan las temperaturas muy por debajo de los valores normales estadísticos para la época invernal.

Las zonas de interior peninsular y las áreas montañosas como León se configuran como territorios particularmente vulnerables a estos descensos térmicos radicales por su ubicación geográfica y características orográficas. Las provincias del noroeste español también se perfilarían como territorios afectados directamente por esta irrupción de aire continental extremadamente frío. Los meteorólogos advierten que, si se cumplen las predicciones actuales, podríamos estar presenciando el cierre del invierno más frío de España en varios años, rompiendo la tendencia de tres inviernos consecutivos sin olas de frío certificadas.


  •  Qué es el vórtice polar: Un gran sistema de vientos que mantiene el aire ártico confinado. Cuando se debilita, el frío extremo se desplaza hacia latitudes medias.
  •  Vórtice debilitado: El núcleo aparece distorsionado y alargado hacia Norteamérica, señal de fuerte perturbación.
  •  Oleada de aire ártico: En los próximos días, Canadá y gran parte de EE. UU. recibirán una masa de aire muy frío; Europa verá un enfriamiento moderado en el norte.
  •  Tormentas invernales: La configuración atmosférica favorece nevadas y temporales en el centro y este de EE. UU.
  •  Calentamiento estratosférico intenso: A inicios de febrero se prevé un calentamiento de más de 50 °C en la estratosfera, capaz de dividir el vórtice en dos.
  •  Impacto en febrero: Se espera un retorno marcado del frío invernal en Norteamérica y partes de Europa durante mediados de mes.

Colapso del vórtice polar: por qué febrero se perfila como un mes caótico

El vórtice polar actúa normalmente como un guardián del frío más intenso del planeta, manteniendo el aire ártico confinado alrededor del Polo Norte. Cuando ese sistema se debilita o se rompe, el equilibrio se pierde. El frío se desplaza hacia latitudes medias y el invierno deja de comportarse de forma predecible.

Durante las últimas semanas, los meteorólogos han intensificado la vigilancia sobre la estratosfera, donde se están produciendo señales claras de calentamiento estratosférico repentino (SSW, por sus siglas en inglés). Este tipo de eventos no se queda “arriba”. Acaba influyendo en la circulación atmosférica más cercana a la superficie, con efectos que pueden prolongarse durante semanas.

Qué hace realmente el vórtice polar

El vórtice polar es una estructura atmosférica de gran escala que gira sobre el hemisferio norte durante el invierno. Puede imaginarse como un anillo de vientos muy intensos que se extiende desde la superficie hasta más de 48 kilómetros de altura, atrapando el aire más frío dentro de ese perímetro.


El sistema se organiza en dos capas conectadas entre sí:

  • Estratosfera, a gran altitud.
  • Troposfera, donde se desarrolla el tiempo meteorológico cotidiano.

Cuando el vórtice se debilita o colapsa, el aire ártico se desplaza hacia el sur. Esto puede provocar temperaturas gélidas y tormentas invernales a las latitudes medias. Estas interrupciones suelen seguir a un evento de calentamiento estratosférico, cuando el aumento de la presión y las temperaturas en la estratosfera alteran el vórtice.

El núcleo del vórtice y la fuga de aire ártico

Los análisis recientes en torno al nivel de 10 mb muestran un vórtice con forma ovalada y claramente deformado. Un área de alta presión estratosférica ha empujado uno de los núcleos hacia América del Norte, una señal clásica de disrupción severa.


Aunque estos datos proceden de capas altas de la atmósfera, suelen anticipar lo que ocurrirá en superficie días o semanas después. En este caso, los modelos apuntan a un flujo persistente del norte, capaz de transportar masas de aire ártico genuino hacia Canadá y gran parte de Estados Unidos.

Próximos días: el frío toma carretera

Calentamiento estratosférico repentino: la chispa del desorden

Un SSW ocurre cuando grandes ondas atmosféricas empujan aire cálido hacia la estratosfera polar. Allí, las temperaturas pueden subir de forma abrupta, incluso más de 50 °C por encima de lo normal a unos 30 kilómetros de altura. Ese calentamiento debilita los vientos que mantienen estable el vórtice.

El resultado suele ser un vórtice estirado, desplazado o dividido en varios núcleos. Y cuando eso sucede, el aire ártico encuentra pasillos directos hacia el sur.

Las proyecciones a corto plazo confirman un corredor directo de aire polar descendiendo desde el Ártico. Solo el suroeste de Estados Unidos y Florida quedarían relativamente al margen. En Europa, el patrón es más desigual: frío marcado en el norte, mientras el sur y el oeste mantienen condiciones más suaves.

Este contraste térmico crea el escenario perfecto para borrascas invernales intensas, especialmente en el centro y este de Norteamérica, donde coinciden aire muy frío en superficie y sistemas de baja presión activos.

Febrero bajo tensión atmosférica

Los modelos de comienzos de febrero muestran un nuevo episodio de calentamiento estratosférico potente, con anomalías térmicas extremas y un patrón que apunta a la fragmentación del vórtice en dos núcleos. Históricamente, esta configuración suele preceder a olas de frío prolongadas, no a episodios aislados de pocos días.

Tras estos eventos suelen aparecer:

  • Bloqueos anticiclónicos en regiones polares.
  • Bajas presiones persistentes sobre Norteamérica y el Atlántico.

Una combinación que favorece la repetición del frío, no su retirada rápida.

El colapso del vórtice polar no es solo una cuestión de incomodidad térmica. Tiene consecuencias ambientales reales. Las olas de frío extremo pueden dañar ecosistemas que no están adaptados a temperaturas tan bajas, afectar a la fauna urbana y silvestre, y aumentar el consumo energético de forma brusca.

Además, estos episodios ponen bajo estrés a infraestructuras críticas: redes eléctricas, sistemas de calefacción y transporte. Cuando coinciden con tormentas de nieve intensas, el riesgo de interrupciones se multiplica. Paradójicamente, en un clima que se calienta, estos extremos fríos no desaparecen; se vuelven más erráticos.

Vía www.severe-weather.eu diariodeleon.es

Fuente: ecoinventos

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