No son oquedades naturales, sino las bocas de antiguas minas
Más de 100.000 personas han descubierto en redes sociales uno de los grandes tesoros ocultos de la Mancha conquense. «¿Sabes qué son estos agujeros en el campo?», pregunta el usuario Jesús Gadea en un vídeo grabado en un camino entre dos localidades de la provincia.
En las imágenes se aprecia un terreno salpicado de brillos blancos que refulgen al sol. No es sal ni simple yeso. Es espejuelo, el mineral conocido en época romana como Lapis Specularis. Y esos agujeros no son oquedades naturales, sino las bocas de antiguas minas que convirtieron a Cuenca en el principal centro productor de este material en todo el Imperio romano.





