Hace justo este año un siglo del fin del último episodio de muerte por gripe española que comenzó a finales de 1918 hasta la última muerte en Enero de 1919, gracias a Carlos Cuenca Arroyo por este maravilloso artículo sobre los sucesos de esa trágica fecha para Torrejoncillo del Rey y para el continente europeo.
Por Cierto la mal llamada "Gripe Española" no tuvo origen en España si no que algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, dándose los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU) en 4 de marzo de 1918, tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España.
Un
país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de
los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los
otros países centrados en el conflicto bélico.
Ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la Gripe Española.
Y
a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con
8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.
La censura y la falta de recursos evitaron investigar el foco letal del virus.
Ahora sabemos que fue causado por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1.
Fuente:
http://www.gacetamedica.com
LA “GRIPE ESPAÑOLA”
EN TORREJONCILLO DEL REY. AQUEL TRISTE OTOÑO DE 1918.
Por
Carlos Cuenca Arroyo.
Aquel octubre de 1918 no fue un octubre cualquiera. La I Guerra
Mundial, “la Gran Guerra”, llegaba a su fin, cuando el canciller
del Imperio Alemán Maximiliano (1867 – 1929) ante el
reconocimiento de su ejército de incapacidad para dar batalla, pedía
el armisticio al presidente de los EE. UU., Thomas W. Wilson (1856 –
1924). El armisticio se firmaría un 11 de noviembre de 1918.
Atrás quedaban cuatro años de guerra total, devastadora, con cerca
de nueve millones de combatientes muertos sobre el mapa de la vieja
Europa; con muchos de los problemas políticos, económicos y
sociales que la originaron sin resolver; y la lógica consecuencia de
nuevos planteamientos como la desmovilización, la reconstrucción de
la industria, dificultades económicas, desempleo, orden público,
deudas de guerra, etc…
Entre tanto la Revolución Rusa también llegaba a su fin dese que a
principios de año los Soviet disolvían la Asamblea Constituyente
con Vladímir Lenin (1870 – 1924) a la cabeza, dando paso al
llamado “terror rojo” (1918 – 1920), planificado por él y
sistematizado por la “cheka”, dando lugar a cientos de miles de
muertes en el lado este de una devastada Europa.
No, aquel otoño de 1918 no fue un otoño cualquiera. Lejos de salir
fortalecidas con el fin de la guerra, también las democracias
liberales entran en crisis ante el miedo de las clases dirigentes
burguesas a los movimientos obreros revolucionarios, que seguían la
estela de la revolución bolchevique en Rusia. El empuje
revolucionario comunista, los nuevos cambios sociales, las
repercusiones psicológicas y sociológicas de la Gran Guerra, la
decepción de los tratados de paz, la crisis económica…, abrirían
la puerta a la dictaduras europeas nacionalistas y antimarxistas.
España no es ajena a los conflictos sociales de esta época
convulsa, con huelgas revolucionarias, y escalda del terrorismo y
pistolerismo principalmente en Barcelona, contra sindicalistas, donde
cerca de 300 persona furos asesinadas y 800 heridas durante los años
del terrorismo anarquista y el pistolerismo desatado.
El gobierno de la Restauración entraba en crisis, tocando a su fin,
y el Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura (1853 –
1925), cae a principios de noviembre de 1918, y el rey Alfonso XIII
encarga a Manuel García Prieto (1859 – 1938) la formación de
gobierno, que apenas logra un mes de duración al frente,
sucediéndole el Conde de Romanones, Álvaro de Figueroa y Torres
(1863 – 1950), como jefe del ejecutivo, de diciembre de 1918 a
abril del 19.
En este escenario europeo y español, en ese mundo cambiante de
principios de siglo –“las Vanguardias” en el mundo del arte y
de la cultura surgidas al albur de la Gran Guerra están en pleno
auge-, ajeno a estos avatares políticos y sociales de aquel año de
1918 otro terrible fantasma recorrería Europa imparable y
destructivo, con su mortal, fétido e invisible aliento, y que bajo su túnica silenciosa traería una nueva desdicha para las
familias de todo el mundo. ¡La mayor catástrofe sanitaria
recordada! Era la “Gripe Española” de 1918.