jueves, 24 de septiembre de 2026

La provincia de Cuenca dice adiós al segundo verano más caluroso y el tercero más seco

La provincia deja atrás un periodo estival «extremadamente cálido» con una temperatura media de 24,8 grados, junto a 81 días con máximas por encima de los 30 en la capital y hasta 25 noches tropicales


El verano de este año se despide en la provincia como uno de los más extremos desde que existen registros. Con una temperatura media de 24,8 grados, ha sido el segundo estío más cálido desde 1961, sólo una décima por debajo del que hasta ahora ostentaba el récord, el de 2022 (24,9º). A las elevadas temperaturas se suma la falta de lluvias, pues solo han caído 16,7 litros por metro cuadrado de media en la provincia, el tercer verano más seco de toda la serie histórica.


La cifra de 24,8 grados de temperatura media provincial queda muy por encima de los 22,4º que marca el periodo de referencia 1991-2020, lo que sitúa el verano en la categoría de «extremadamente cálido». El delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Castilla-La Mancha, Luis Bañón, subraya que no se trata de un episodio aislado. «2022, 2025 y 2026 han sido veranos con una característica distinta a la que tenían el resto de los veranos anteriores», remarca a La Tribuna.

El comportamiento se repitió mes a mes: junio fue el segundo más caluroso de toda la serie provincial, julio el tercero y agosto, pese a un arranque muy fuerte que se suavizó hacia el final, acabó siendo el quinto más cálido.

El otro protagonista del verano ha sido la falta de lluvia. Los 16,7 l/m² de precipitación media en la provincia suponen apenas el 28% de los 59 l/m² que se consideran normales para estos tres meses, y colocan el verano de este 2026 como el tercero más seco desde 1961, solo por detrás de 1994 (9,2 l/m²) y de 2000 (15,8 l/m²). Bañón relaciona ambos fenómenos, calor y sequía, con la persistencia de situaciones anticiclónicas. «Los cielos despejados, la atmósfera seca y las precipitaciones escasas van de la mano», explica, y añade un dato que ilustra la falta de tormentas durante el periodo estival. «Apenas hemos registrado el 20% de los rayos que solemos registrar en Cuenca en verano», añade al respecto.

El récord de temperaturas del verano se registró en el pantano de Alarcón, con 42º el 22 de julio, mientras que el valor más bajo, 5,2º, se midió en Salvacañete, el 13 de junio, y en Mira, el 24 de agosto. En la capital conquense, el balance también refleja la dureza del verano. Se han contabilizado 25 noches tropicales (aquellas en las que el termómetro no baja de 20º), cuatro en junio, diez en julio, otras diez en agosto y una en septiembre, además de 81 días con máximas por encima de los 30º.

Lejos de aportar alivio, el inicio de septiembre refuerza esta tendencia. Entre el 1 y el 22 del mes, la temperatura media en Cuenca capital se ha situado en 23,9 grados, un valor que, según el propio Bañón, es el más alto de toda la serie histórica para esas fechas. La máxima absoluta del mes, 38,9º, se alcanzó el pasado día 4, mientras que la mínima, 8,7º, se registró el día 10. 

«Ya estamos casi llegando tarde». Preguntado sobre si administraciones y ayuntamientos deberían tomarse ya en serio estas circunstancias, por ejemplo en la planificación urbanística, Bañón no elude la urgencia. «Ya estamos casi llegando tarde», responde. El delegado de la Aemet describe el calentamiento como «una amenaza que tenemos encima» y reclama a las administraciones «una gravedad, una concienciación mayor de la que parece que estemos teniendo».

A su juicio, la certeza estadística no deja margen a la duda. «Los números no mienten, los análisis estadísticos son clarísimamente significativos. La probabilidad de que esa tendencia se deba a algo aleatorio es de una entre cien mil o de una entre un millón», precisa. «Es clarísimo que estamos conviviendo con una atmósfera que cada vez va a alcanzar mayores temperaturas, y eso nos va a hacer cada vez más vulnerables», advierte. Y apunta a una de las consecuencias más graves del fenómeno: «Cada verano muere más gente por estos eventos de calor, y ese impacto es tremendo y va a más».

Bañón añade que el proceso no se detiene ahí: «En una atmósfera más caliente habrá también otra serie de fenómenos que tengan un comportamiento distinto al que han tenido hasta ahora», avisa. El propio Bañón matiza, no obstante, que no todos los parámetros meteorológicos muestran la misma claridad estadística. En el caso de las precipitaciones, reconoce, la tendencia todavía no resulta significativa en Castilla-La Mancha: «En precipitaciones ese mismo análisis estadístico no es significativo. Hacen falta series muy largas».

Tendencia común en la región. El fenómeno no se limita a la provincia de Cuenca. Según el balance regional aportado por Bañón, Albacete ha vivido su verano más caluroso de la serie histórica, Ciudad Real el segundo y Guadalajara también el segundo, mientras que en Toledo ha sido el tercero.

«Estamos ahí, entre 2022, 2025 y 2026, en veranos que tienen un comportamiento claramente distinto al que tenían hace veinte o treinta años», resume. El delegado de la Aemet no descarta que la escalada continúe: «Posiblemente los próximos veranos estén también rozando los récords, que cada vez caen con mayor frecuencia».

Fuente: latribunadecuenca.es



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