miércoles, 11 de marzo de 2026

El baloncesto conquense homenajea a una de sus figuras clave: Román Solano

 


El pasado sábado 28 de febrero fue un día especial para el baloncesto conquense al recordar y homenajear a una de sus figuras principales en la historia, Román Solano (Huerta de la Obispalía, 1948). Jugador, entrenador y directivo, lo ha sido prácticamente todo en un deporte que vivió su momento álgido en la década de los 80 y que mantiene un buen grupo de adeptos en estos momentos a pesar de que sus secciones no están en el mejor de sus momentos.


Las directivas de los clubes de baloncesto (CB Cuenca y CB Cuenca Femenino) aprovecharon la coincidencia como locales de ambos conjuntos en la pasada jornada para homenajear al actual vicepresidente. El presidente Paulino Fernández ya recibió el suyo (probablemente, la otra figura fundamental para entender este deporte en Cuenca), y no querían que Solano se quedara sin el suyo, «sobre todo en vida», indican fuentes del club a este medio.

El momento no es casualidad. Solano recibe este homenaje cuando se cumplen 75 años del Club Baloncesto Cuenca, equipo del que fue durante muchos años jugador, posteriormente entrenadores (a veces, incluso compaginó ambas funciones) y durante los últimos 15 años directivo -casi siempre en la figura de vicepresidente-. Además, le hicieron entrega de una placa conmemorativa.

Toda una vida dedicada al baloncesto

Resumir en unas cuantas líneas toda una vida dedicada a un deporte es complicado, además de injusto. Porque la relevancia de Román Solano con este deporte no se reduce a una serie de éxitos -que los tuyo, y muchos y variados-, sino a la realidad de que este permaneciera vivo en todo momento. Ha sido impulsor, apoyo y maestro para diferentes generaciones y, además, tuvo la visión de ir dejando sus funciones (primero como jugador, después como entrenador) cuando consideraba que ya no podía hacerlo mejor o porque veía personas que venían en mejores condiciones. Es por eso que se debe poner en valor que jamás ha mirado por su bien, sino por el bien del baloncesto conquense.

Román Solano (Huerta de la Obispalia, 1948) empezó a jugar a los doce años, aunque fue a los quince años, en la década de los 60, cuando apareció reflejado el nombre de Román Solano en los medios de comunicación con el baloncesto en Cuenca. Así, en unos especialmente convulsos a la hora de competir, sí que había bastante interés en los Juegos Escolares o, incluso, en el creado Trofeo Diario de Cuenca (nació en 1964), del cual en su segunda edición -en categoría juvenil, entonces correspondientes a los nacidos en los años 1947, 1948 o 1949- salió victorioso el conjunto en el que militaba Román Solano -habitualmente pívot-, el Gimnástico. Poco después ‘ascendió’ con los mayores para enrolarse en la AD Educación y Descanso, con los que se proclamó campeón provincial en 1966 y alcanzó las semifinales de la fase interprovincial de Valladolid. Eso sí, con los de su edad seguía siendo decisivo y ese mismo año ganó el Campeonato de la Delegación Provincial de Juventudes con La Nube, siendo el máximo anotador del torneo.

En 1969 el baloncesto volvió a competir siguiendo la reestructuración de todo el baloncesto nacional. El recién creado Club Serranía se enroló en la Tercera División con Román Solano entre sus jugadores. Y se convirtió en un fijo del equipo conquense (cada año con nuevo nombre) para vivir el sinsabor de un descenso (también por reestructuración de categorías) en 1974, lo que supuso un antes y un después para Román Solano, puesto que al año siguiente (que fue de transición) compaginó por primera vez su función como jugador con la de entrenador (de manera conjunta con Enrique Buendía).

En 1976 el Cuenca OJE regresó a Tercera División y Román Solano, uno de los más veteranos, ejerció en ocasiones de entrenador-jugador. Y llega el momento clave, 1977, cuando se fundó el CB Cuenca que se mantiene hoy en día. Solano se convirtió en su primer entrenador -dejó a su lado la labor como jugador-, con Enrique Buendía como entrenador adjunto, Luis Jiménez de preparador físico, Saturnino Toledano como delegado y Antonio Echavarría como adjunto al delegado. Ese fue el germen de la, probablemente, mejor época del baloncesto en Cuenca. Se presentaron a lo grande, el 1 de octubre (a las 22:45, horatio totalmente atípico hoy en día), con la visita del Real Madrid Júnior y que acabó con triunfo madridista por 46-73 (un partido muy esperado y que acabó en decepción de la parroquia conquense, no por el resultado, sino por las bajas a última hora de Romay, Iturriaga y Gastañaga).

En 1978, repitió como entrenador y su CB Cuenca hizo historia: ascendió a Segunda División. Lo hizo en segunda posición, con 11 triunfos, un empate y seis derrotas, solo superados por un intratable Renfe de Ciudad Real. Como homenaje por su ascenso, se disputó un partido ante la Asociación Española de Baloncestistas Internacionales y se enfrentaron con gente tan reconocida como Clifford Luyk, José Luis Sagi-Vela o Vicente Ramos.

El club se consolidó en la categoría y en 1983 Solano recibía el primero de sus homenajes, al cerrar un círculo de quince años ininterrumpidos como jugador y entrenador. No se desvinculaba del club, tan solo dejaba a Javier Mochales su labor como entrenador y Solano se convertía en manager del equipo. Estuvo poco en esta función, pero regresó en 1990 como directivo. Desde entonces, con algunas ausencias, siempre ha ayudado desde la directiva y, en los últimos quince años, de manera ininterrumpida.

Como curiosiad, Solano puede presumir de jugar el primer partido ‘oficial’ en el Sargal (entonces solo Polideportivo Municipal), allá por diciembre de 1972, cuando formaba parte del Juventud OJE y ganaron en casa, sin haberse firmado todavía el acta de recepción de las obras) al Telefónica por 54-46.

Fuente: eldeporteconquense.com

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