martes, 27 de enero de 2026

Una pintura hallada en Carrascosa del Campo muestra un cambio de las prácticas militares del siglo IV

 

Se trata de un dibujo en un ladrillo encontrado en el Cerro de la Muela que sería la primera referencia europea de caballos con corazas.

Durante los últimos nueve años de excavaciones en el yacimiento romano del Cerro de la Muela, ubicado en el término municipal de Carrascosa del Campo, se han encontrado muchos objetos, restos de cerámica, herramientas de hierro… entre ellos uno de especial relevancia, un ladrillo en el que está dibujado un caballo.


“Este ladrillo, que no está completo, pero el dibujo sí que se puede ver completo, con un palo o algo similar, dibuja un caballo, muy mal hecho, pero bueno, es como lo solían hacer por entonces”, explica Dionisio Urbina Martínez, codirector de las excavaciones, a Voces de Cuenca.

Lo que llama la atención es la manera en la que se ha dibujado. “Con una trama que te indica que la cabeza y el cuello estaban con algún tipo de defensa, una especie de coraza hecha con tela, con piel, con algún material que no podemos saber cuál es”, asegura Dionisio. Ese detalle, aclara, es muy importante y refleja un cambio en las prácticas militares de siglo IV.

“La caballería que viene del centro de Asia, digamos que se acoraza. Al jinete y al caballo se le ponen corazas para que sufran el envite de los soldados de a pie, de los legionarios y es el momento en el que empiezan a perder batalla los romanos”, ha destacado Urbina Martínez, quien además subraya que “aquí tenemos uno de los primeros ejemplos que hay en toda Europa de ese caballo”, afirma el codirector de las excavaciones.

Próximas excavaciones

Dionisio Urbina y su equipo llevan excavando en el Cerro de la Muela, también denominado Muela del Pulpón, nueve años. El yacimiento tiene un gran edificio que es único en la Península por su tamaño, de características militares, que se construye en el siglo I de nuestra era. “No nos encontramos ese edificio como lo construyeron, sino que hay 400 años de rehúso constante, la gente va cambiando, va tirando paredes, haciendo nuevas paredes, la secuencia de todo ese tiempo es muy importante para todo el conocimiento de evolución del asentamiento”, explica el arqueólogo.

Los trabajos se llevan a cabo en una pequeña parte de un total de 7.500 metros cuadrados de superficie gracias a la cual, además de conocer que era un edificio militar, se sabe que servía también como almacén.

Las nuevas excavaciones comenzarán de nuevo este verano. Las intervenciones en el ala este están prácticamente terminadas y empezarán a excavar en otro lugar para saber si todas tienen la misma disposición. “Sabemos que el ala norte y sur no son iguales, es decir, hay menos reutilización del momento tardío y está dividido en habitaciones mucho más grandes”, explica Dionisio. “Parece ser que en el ala oeste, que es enfrente de donde estamos, no es exactamente así. Claro, tenemos que excavar para saberlo”

La idea que tienen es continuar con los trabajos en el terreno, al menos, dos años más y después hacer un descanso para estudiar detalladamente todo lo que han encontrado y publicarlo.

Fuente: vocesdecuenca

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