viernes, 9 de enero de 2026

Cinco localidades entre Cuenca y Toledo para descubir y disfrutar este fin de semana

 La ruta entre ambas Ciudades Patrimonio de la Humanidad incluye otro hitos reconocido por la UNESCO como el Paisaje Cultural de Aranjuez y rincones con encanto

      Palacio Real de Aranjuez. Foto: Dracena. Licencia Crative Commons 4.0

Cuenca y Toledo son sinónimo de fusión de historia, paisaje y arquitecturas. Declaradas ambas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son dos de las ciudades más especiales de España y cualquier itinerario que quiera adentrarse de verdad en las maravillas del país debe incluirlas. Unidas a menos de dos horas en coche (en gran parte por la autovía A-40) y también con conexión sin trasbordos en tren de Alta Velocidad, existen opciones para descubir también aquello que pilla de paso entre una y otra. Localidades pequeñas o emblemáticas, grandes conjuntos monumentales o sencillos rincones, que completan la experiencia de la ruta. Cinco paradas bien elegidas pra dar sentido al viaje sin desviarse o haciéndolo de manera muy tímida.

Naharros, guiños románicos y paleocristianos

Situado en esa zona fronteriza entre La Mancha y La Alcarria conquenses, dependiente del municipio de Torrejoncillo del Rey, Naharros conserva huellas palpables de su pasado. Su pequeña iglesia parroquial, dedicada a Santiago Apóstol, combina elementos románicos del siglo XIII con reformas posteriores y es uno de los templos rurales más interesantes de la zona por su cabecera semicircular y canecillos originales.

Además, en el entorno del cerro Castillejo se han hallado objetos de cerámica romana y en piedra hay tumbas visigodas labradas conocidas como “La Caja del Moro”, referencia paleocristiana de la provincia. Y, como no solo de historia vive el hombre, en su Bar Federico es posible disfrutar de la contundente gastronomía de la zona en un ambiente auténtico. Allí almorzó Camilo José Cela, todo un Premio Nobel de literatura.


Tarancón: dinamismo urbano y un retablo plateresco

Tarancón es la segunda localidad más poblada de la provincia de Cuenca (17.207 habitantes según el último censo). Tradicionalmente ha sido un nodo de comunicaciones a un paso de Madrid y un centro de servicios para La Mancha Alta y la Alcarria, lo que se refleja en su ambiente urbano, comercios y equipamientos.

Cuenta con varios restaurantes muy interesantes y hay que probar sus dulces borrachos, su pan y sus zarajos, torreznos y cochifrito. Y tabién merece una parada

desde el punto de vista patrimonial. El must es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, con su ‘Giralda Manchega’ y, el abrumador retablo mayor: joya del arte renacentista conquense. Imaginería del plateresco en su máxima expresión. En los alrededores del templo llaman la atención por su tipismo pintoresco las calles y casas del Castillejo y del barrio del Caño. También presume de la nobiliaria Casa Parada, futura sede de la Fundación Antonio Pérez en la localidad, y de sus museos del pintor Emiliano Lozano y de Arte Contemporáneo.

Ocaña: monumentalidad renacentista y barroca

Al entrar en la provincia de Toledo, Ocaña sorprende por la amplitud y nobleza de su patrimonio urbano. Su Plaza Mayor es una de las más grandes y equilibradas de Castilla-La Mancha, flanqueada por edificios renacentistas y porticados que invitan a detenerse y recorrerla con calma.

El municipio conserva también importantes templos, como la iglesia de San Juan Bautista —levantada sobre antigua sinagoga y con estilos mudéjar y gótico— y el convento de Santo Domingo, con un notable claustro plateresco . En Ocaña, historia y arquitectura dialogan con naturalidad.

Aranjuez, un Paisaje Cultural Patrimonio Mundial

Perteneciente a la Comunidad de Madrid, Aranjuez es una parada natural en la ruta entre Ocaña y Toledo por su cercanía geográfica y su valor excepcional. Exige desviarse un poco, pero merece la pena, porque son palabras mayores. El Paisaje Cultural de Aranjuez fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001 por su integración histórica entre naturaleza y obra humana, articulada en jardines, huertas, vías de agua y arquitectura palaciega. Los ecos del Versalles parisinos o lo del Schönbrunn vienés son evidentes y las comparaciones no son odiosas, sino que resisten muy bien.

Destaca El Palacio Real, residencia estival de la monarquía erigido por Felipe II y los diversos jardines históricos (Jardín del Príncipe, Parque de la Isla, Parterre). También hay que visitar museos como el de las falúas reales y un casco antiguo consistente y amable para pasear. La combinación de jardines hortícolas, palacios y sistemas hidráulicos históricos hace de Aranjuez un lugar único en la península ibérica.

Villamejor: paisaje rural y punto de cierre

Ya muy cerca de Toledo capital, Villamejor se presenta como un remanso de calma que resume bien la transición entre La Mancha y la vega del Tajo. Pueblo pequeño, de trazado sencillo y ambiente rural, no suele figurar en los itinerarios turísticos principales, pero eso es parte de su encanto: allí donde la vida cotidiana conserva su ritmo más relajado. Es un buen punto para pasear 10–15 minutos, observar el paisaje de campos y cerrar esta ruta de paradas con una sensación de proximidad al valle que domina la etapa final hacia la monumentalidad mastodóntica de la Ciudad Imperial.

Fuente: www.vocesdecuenca.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario