- Por encargo del Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey (Cuenca) se desarrollaron una serie de fichas patrimoniales para actualizar y mejorar los inventarios preexistentes en lo que a construcciones etnográficas ganaderas del pueblo se refiere
- . Existe un Documento de PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN EL PLANEAMIENTO URBANÍSTICO DE TORREJONCILLO DEL REY (CUENCA) en el que ya vienen someramente descritos algunos de los elementos de este tipo. Uno de los firmantes (CC) había realizado un trabajo previo de visita, descripción y redacción de fichas para 50 elementos en el área de lo que fuera el término de Torrejoncillo del Rey[1]. También contaba éste con un estudio con entrevistas y suma de información relativa al pastoreo tradicional en el lugar. Desde el Gabinete HEROICA Arqueología venimos desarrollando líneas de investigación etnoarqueológica sobre los chozos y otras estructuras agroganaderas similares en la zona de la Alcarria, la Sierra y La Mancha. Se fundamentan tanto en trabajo de documentación de la arquitectura superviviente como en labores de recopilación de los últimos testimonios posibles entre pastores que desarrollaron su oficio al uso centenario. Destacan los trabajos sobre los chozos de piedra en seco y el pastoreo tradicional en Castillo de Garcimuñoz[2] y el trabajo de estudio de las chozas o “góvedas” de Villalba del Rey[3] y Tinajas. También se están estudiando corrales y tainas en la zona de Las Valeras y Olmeda del Rey, se han documentado múltiples apriscos en el área serrana de Verdelpino y Valdecabras[4] y se ha trabajado sobre otros tipos de arquitectura ganadera tradicional en Guadalajara y Albacete[5]. Todos valoran los ejemplos concretos de cada pueblo en sus peculiaridades, pero siempre como parte de los usos históricos y etnográficos globales en las diferentes regiones de la Submeseta Sur y otras partes de la Península[6]. Por último, también se disponía de información de interés sobre la Casilla de Cuchilleja gracias a la asistencia a dos conferencias impartidas por el investigador y profesor Emilio Guadalajara.
Con dichos antecedentes, este artículo resume los resultados del trabajo de revisión de las fichas redactadas por CC y de su extenso estudio sobre este tipo de bienes etnográficos y de las visitas a los elementos principales descritos en ellas para desarrollar reportajes fotográficos convencionales y aéreos, modelos tridimensionales y de planimetría SIG. Finalmente se hace una clasificación de edificaciones según sus características morfológicas y su estado de conservación.
La actualización de estos inventarios de las construcciones etnográficas ganaderas de Torrejoncillo del Rey ya va más allá del mero estudio arquitectónico y arqueológico de un puñado de elementos de más o menos antigüedad y en mejor o peor estado de conservación. Refleja todo un entramado de edificaciones ganaderas: chozos, casillas, aldeas, tinadas… diseminadas por el término del municipio y cubriendo todo su territorio como una red perfectamente hilvanada.
Torrejoncillo del Rey, comarcalmente agrupado en la Alcarria conquense, cuenta con gran parte de su amplio término adentrado en la Mancha Alta, lo que le confiere características, geográficamente hablando, de grandes contrastes. Comprende una sucesión de cerros con sus montes a una altura uniforme (entorno a los 1.000 m. de altitud) separados por frondosos vallejos y amplias extensiones cerealistas hacia el suroeste, siguiendo el curso del Rio Gigüela, su vega y las antiguas dehesas, a una altura que desciende de los 800 a los 850 m.
La cantidad de las instalaciones ganaderas existentes, ahora inventariadas, se vinculan en una red de caminos y sendas de herradura. Destaca la Vereda de Torrejoncillo, vía pecuaria perteneciente al Ramal nº 4 de Collado Rubio de la Cañada Real de Jábaga, de la Conquense o de Los Serranos, que cruza de parte a parte, transversalmente, el término. Pone de manifiesto la estructura básica pastoril en la que se sustentaba la antigua sociedad torrejoncillera.
Esta sociedad eminentemente ganadera, que impregnaba el carácter de las gentes de Torrejoncillo del Rey, merecería igualmente un estudio antropológico complementario. Extraña sería cualquier familia en la localidad que su genealogía no hundiera sus raíces en estas antiguas aldeas, casillas, y molinos. O en las casonas del pueblo o incluso en la fábrica de lanas La Ventosilla, situada en el caz del Río Gigüela de las Nogueras, que se abastecía de la lana de estas explotaciones locales.
Este contraste del territorio se manifiesta en el tipo de las edificaciones ganaderas. Las situadas en los llanos de los montes, chozos con su pequeño corral anejo, generalmente entre 10 a 15 m de diámetro, o de lado en el caso de corrales cuadrangulares. Y a medida que se desciende a las llanuras de vega, son frecuentes las casillas más amplias o las casas y aldeas de ganado y labranza. Por último, están los chozos alienados de la Vereda, equidistantes en zigzag con pocos metros de diferencia a ambos lados de todo el camino trashumante.
Se hace evidente, por tanto, la existencia de distintos tipos de edificaciones. Las más abundantes son los chozos de planta rectangular de unos 3 x 5 metros y cubiertos por tejado a dos aguas, hecho de obra y que se superpone a una bóveda de cañón realizada con técnica de encofrado. Algunos están semienterrados, aprovechando las laderas. Este tipo de chozos son indistintamente llamados también “casillas” en el término, tanto por los vecinos como en la toponimia histórica de la cartografía. Ejemplos de los mismos son los casos del Chozo la Sinforosa, la Casilla del Tío Cándido, el del Corral de las Carabinas 1 y 2 el Chozo del Modorro, el Chozo de Doña Carlota, el Chozo del Gollizno, El Chozo del Sótano, etc. Sería el tipo habitual en el término y también se conocen casos en los colindantes y, en general, en el área del Gigüela (personalmente hemos trabajado sobre ellos igualmente en Pineda).
Diferentes y mucho menos numerosos son los chozos o bombos de planta circular, hechos en falsa cúpula mediante técnica de encofrado, con un hueco en el centro del techo para evacuar humos, una ventana y una puerta. Ejemplos serían el Chozo de San Bartolomé, el Chozo Murie y el Chozo de Francisco Sandoval. Se diferencian, tal vez, de otros bombos, cucos o “góvedas” de la Alcarria (desde Canalejas del Arroyo hasta Carrascosa del Campo, al menos, tienen unas características similares) por mostrar una alzada o sección mucho menos apuntada que la de los casos más extremos. Probablemente pudieron haber sido reparados o mantenidos perdiendo altura en este sentido.
La mayoría tienen aún o tuvieron “corral” circular o cuadrado, entendiéndose por tal un límite o tapia que funciona a modo de encerradero del ganado. Pero en muchos casos han sido destruidos y amontonadas sus piedras en majanos formados encima o alrededor del mismo chozo propiamente dicho para labrar y cultivar la tierra de forma íntegra. Téngase en cuenta que este tipo de edificaciones servían como asistencia a la actividad pastoril transterminante ovina, de corto recorrido. Habría muchos y muy juntos tal y como se aprecia en el mapa de dispersión. Según los testimonios que hemos obtenido en la Alcarria: el chozo sería del dueño de la tierra en la que se ubica. Todos estarían organizados, a veces, en sistemas de cuarteles para coordinar a los distintos pastores-rebaños. El pastor llevaría de uno a otro a los animales que se alimentarían por el camino, haciéndolos descansar junto a él en el corral en el que se integra el chozo y que le serviría de refugio personal a él. La basura acumulada allí sería, según acuerdos, para repartirse íntegra por la parcela agrícola inmediata, en otras o la mitad para el dueño. Tal hecho, el de repartir la basura, explicaría que algunos de los corrales de Torrejoncillo estén subdivididos en particiones físicas o que tengan dos corrales asociados, aunque contarían con un solo refugio.
Se llaman siempre corrales a otros tipos de edificaciones, con plantas generalmente rectangulares o cuadrangulares y que albergan una parte amplia y cerrada a modo de refugio techado tanto para el ganado como para los pastores. En algunos pueblos de La Mancha (por ejemplo, en Castillo de Garcimuñoz) llaman a estos tipos también “corrales”, diferenciándolos explícitamente de los chozos. Pero en la Sierra serían las “tinadas”, “tianás” o “tainas”. Ejemplo característico en Torrejoncillo sería el Corral Alto de Azuela o Corral de Timote.
Pero el tipo de estructura más espectacular de todas las inventariadas sería el representado por casillas grandes y complejas, con tejado a dos aguas, varias estancias e incluso mobiliario. Es el caso de la Casilla de Cuchilleja, la Casilla de Almudejo o Corral de la Rogelia, la Casilla del Camino Real, la Casilla de Santa Brígida… Por su relación espacial directa en la misma línea de la Cañada Real de Jábaga, se piensa que este tipo de construcciones mayores deben estar vinculadas a las prácticas ganaderas trashumantes, en lugar de a la ganadería estante o trasterminante (que se apoyaría en los chozos más pequeños).
Todos estos elementos están hechos con piedra inmediata y tomados con el abundante yeso presente en la zona. El campo de investigación de la producción de yeso en el término desde época romana[1] hasta el presente sería otra línea de análisis que aquí no podemos abarcar. Testimonio del mantenimiento de algunas edificaciones hasta hace pocas décadas, por la utilidad potencial como refugio para la actividad agrícola del inicio de la mecanización y para la ganadería estabulada intensificada actual, es el empleo de ladrillos, cemento, vigas de hierro y hormigón armado, piezas que lucen algunos corrales y chozos y casillas.
También existen casos inventariados de lugares de uso pastoril más complejo y que aúnan varias edificaciones diversas. Por otro lado, las fichas también recogen casas o edificaciones que en origen tuvieron otro propósito y que, finalmente, han servido como corrales y refugios ganaderos. Por último, hay colmenares, un gallinero, una aldea abandonada (la de La Laguna) y una fábrica de lanas (la de La Ventosilla). Estos últimos han sido considerados por su naturaleza yacimiento arqueológico y patrimonio industrial respectivamente, con el fin de diferenciarlos del resto de bienes etnográficos inventariados.
[1] En la actualidad Torrejoncillo del Rey, como municipio, comprende los pueblos de Torrejoncillo, Horcajada de la Torre, Naharros, Villar del Águila, Villar del Horno y Villarejo-Sobrehuerta.
[2] AHORA Y SIEMPRE MADE IN CASTILLO DE GARCIMUÑOZ (VOLUMEN 1) (2023) https://youtu.be/FSgiRFo4z1U?si=_rmsGMcPLjzDeBWi
[3] Domínguez-Solera, S. D.; Aranda, A.; Martín, P., Osma, M.; Cano, J. y Pérez-Palomero, J. C. (2024): Introducción etnoarqueológica a las chozas pastoriles de Villalba del Rey (Alcarria Conquense). Boletín Digital del Colegio Profesional de la Educación.
[4] Domínguez-Solera, S. D. y Muñoz, M. (2011): Más allá de Verdelpino: Primera campaña del proyecto (2010). STUDIA ACADEMICA, 17.
Domínguez-Solera, S. D. (2011): Deconstruyendo Verdelpino: Historia y Gestión de un yacimiento polémico. Diputación de Cuenca, Cuenca.
[5] Domínguez-Solera, S. D.; Moreno Ortega, D. y de Francisco González, Y. (2024): Las Cuevas Sepulcrales de Carcelén (Albacete): Primeros pasos. Diputación de Albacete.
[6] Escudero Buendía, F. J. (2013): Chozos y Bombos de La Mancha. AACHE, Guadalajara
Bernárdez Gómez, M.J. y Guisado di Monti, J.C. (2015): ¨Guía de la mina romana de “La Mora Encantada”. Torrejoncillo del Rey (Cuenca)¨. Ceder Alcarria Conquense. Proyecto de Cooperación Territorial Eje 4 LEADER del PDR de Castilla-La Mancha 2007-2013. Cuenca.
García Grinda, J. L. (2003): Bombos, chozos, etc. construcciones en piedra seca. La Alcarria conquense. Actas del I Congreso Nacional de Arquitectura rural en Piedra Seca. Albacete. Rev. Zahora nº 38.
García Grinda, J. L. (2005): Arquitectura popular de la Alcarria Conquense. Col. Of. de Arquitectos de C-LM, Delegación de Cuenca.
Ibabe Ortiz, E. (2004): Chozos en el Páramo de Bricia. Orbaneja del Castillo (Burgos). KOBIE (Serie Antropología Cultural), XI: 403-438.
Jorrín García, J. A. (2002-2003): Construcciones pastoriles en los puertos lebaniegos. Catalogación de los chozos circulares. Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore “Hoyos Sáinz”, Vol. XVI (homenaje a Joaquín González Echegaray): 39-63.
Martín Galindo, J. L. (2006): Los chozos extremeños: referente histórico y recurso socio-cultural para el futuro. Revista de Estudios Extremeños, 62 (2): 839-890.Ramón, J. A. y Ramírez, J. (2001): Bombos, Cucos, Cubillos y Chozos. Construcciones Albaceteñas. Diputación de Albacete.
Ruiz Checa, J. R. y Cristini, V. (2011): <<2 por km2>> chozos, estructuras y corrales de piedra en seco en la superficie del Término de Tébar, Cuenca. Actas del Séptimo Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Huerta, Gil, García y Taín editores. Instituto Juan de Herrera, Madrid: 1267-1273.
Sánchez González, L. M. (): La memoria de lo nuestro: Los chozos de pastores. EL HINOJAL Revista de estudios del MUVI, 4: 64-75.
[7] Bernárdez Gómez, M.J. y Guisado di Monti, J.C. (2016): ¨La Mina romana de lapis specularis La Mora Encantada en Torrejoncillo del Rey¨. En J. R. Ruíz-Checa y V. Cristini (Coord. y Edición), Actuaciones sobre el patrimonio histórico y medioambiental – Plamit 2011-2015, Diputación de Cuenca. Madrid, 96-99 pp.
Fuente: https://losojos.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario