miércoles, 10 de junio de 2026

Así será el verano de 2026: más cálido de lo normal y con olas de calor en el punto de mira

La previsión estacional anticipa un verano de 2026 más cálido de lo habitual en España, con la atención puesta en las olas de calor.


El verano todavía no ha comenzado oficialmente, pero la atmósfera ya nos está dando algunas pistas de lo que puede venir. Tras un final de mayo con temperaturas anormalmente altas para la época, las previsiones estacionales apuntan a un escenario claro: el verano de 2026 será, probablemente, más cálido de lo normal en buena parte de España.

No significa que todos los días vayan a ser extremadamente calurosos ni que podamos saber ya cuántas olas de calor tendremos. La predicción estacional no funciona como una previsión del tiempo diaria.

No nos dice si el 15 de julio lloverá en Madrid o si el 3 de agosto hará 42 ºC en Sevilla. Lo que nos indica es una tendencia probabilística: si el trimestre se comportará, en conjunto, por encima, dentro o por debajo de los valores habituales.

Un verano más cálido de lo normal en casi toda España

La previsión estacional muestra un verano con temperaturas más cálidas de lo normal en gran parte de la Península y Baleares. La señal cálida es especialmente clara en amplias zonas del interior, el este peninsular, el nordeste y el área mediterránea así como en ambos archipiélagos.

En cambio, algunas zonas del suroeste peninsular aparecen con una señal menos marcada, dentro de la normalidad, y el extremo noroeste se situaría en un escenario ligeramente más cálido de lo habitual. Canarias también aparece con una tendencia a temperaturas superiores a lo normal.

Este tipo de mapas deben leerse siempre con cautela: no son una predicción cerrada, sino una probabilidad. Pero encajan con una realidad que venimos observando en los últimos años: los veranos en España son cada vez más calurosos, más largos y con episodios cálidos más tempranos.


¿Y la lluvia? Un verano dentro de lo normal

En cuanto a la precipitación, la previsión no muestra una señal tan marcada. El mapa apunta a un verano con lluvias dentro de lo normal en el conjunto de España.

Esto no quiere decir que vaya a llover de forma regular ni que el verano vaya a ser húmedo. En España, el verano es una estación seca en muchas regiones, especialmente en el centro, sur y área mediterránea.

Por tanto, “dentro de lo normal” puede significar igualmente poca precipitación en zonas donde climatológicamente ya llueve muy poco durante junio, julio y agosto.

Las olas de calor: cada vez más presentes en nuestro verano

Uno de los grandes interrogantes es si este verano tendremos muchas jornadas de ola de calor. Y aquí conviene explicar algo importante: una ola de calor no se declara simplemente porque haga mucho calor. Debe cumplir unos criterios de intensidad, duración y extensión.

Aun así, la evolución de las últimas décadas es muy evidente. Los veranos recientes han concentrado más episodios de calor extremo, y algunos años han destacado por la duración y la intensidad de sus olas de calor.


El gráfico muestra cómo, aunque hay variabilidad de un año a otro, en los últimos años aparecen veranos con un número muy elevado de días de ola de calor. Destaca especialmente el dato de 2022, con 41 días, una cifra que evidencia hasta qué punto los episodios cálidos pueden condicionar una temporada entera.

También 2015, 2016, 2020, 2023 y otros veranos recientes muestran valores elevados. Esto no significa que 2026 vaya a repetir necesariamente esos registros, pero sí que partimos de un contexto climático en el que las olas de calor son más probables, más intensas y, en ocasiones, más tempranas.

AEMET recoge que el verano de 2025 fue el más cálido de la serie histórica en España y que se registraron olas de calor entre el 18 de junio y el 4 de julio y entre el 3 y el 18 de agosto.

No todos los veranos secos son iguales: la importancia de la precipitación media

Aunque el mapa estacional indique precipitaciones dentro de lo normal, es importante recordar que el verano español tiene comportamientos muy distintos según la zona.


El gráfico de precipitación media entre 1991 y 2020 muestra muy bien esas diferencias. En ciudades como Bilbao, los meses de verano pueden mantener precipitaciones medias relativamente elevadas: 58,2 mm en junio, 51,8 mm en julio y 52,7 mm en agosto.

En cambio, en Sevilla, el verano es extremadamente seco, con apenas 5,8 mm en junio, 0,6 mm en julio y 2,5 mm en agosto.

Madrid presenta valores modestos, con 19,6 mm en junio, 9,2 mm en julio y 10,4 mm en agosto. Barcelona mantiene una señal algo más lluviosa, especialmente en agosto, con 51,2 mm. Valencia, por su parte, muestra una precipitación más baja en julio, pero mayor en junio y agosto.

Esto es fundamental para interpretar la previsión: si el verano viene “dentro de lo normal” en lluvia, en muchas zonas de España eso sigue significando un verano seco.

Y si además las temperaturas están por encima de la media, la evaporación aumenta, el suelo pierde humedad más rápido y el estrés hídrico sobre la vegetación puede incrementarse.

Los récords nos recuerdan hasta dónde puede llegar el calor

España ya ha registrado temperaturas máximas absolutas muy elevadas en muchas capitales.

El mapa de récords sirve para recordar que nuestro país puede alcanzar valores extremos cuando se combinan masa de aire cálida, estabilidad atmosférica, insolación intensa y determinadas configuraciones locales.


Entre los récords que aparecen en el mapa destacan los 46,9 ºC de Córdoba, los 46,2 ºC de Murcia, los 45,4 ºC de Badajoz, los 44,5 ºC de Zaragoza, los 44,1 ºC de Ourense, los 44 ºC de Bilbao, los 41,1 ºC de Valladolid, los 40,7 ºC de Madrid o los 40 ºC de Barcelona.

Estos valores no son una previsión para este verano, pero sí una referencia del potencial térmico que tiene España durante episodios extremos.

El calor no solo se mide de día: las noches también importan

Una de las señales más preocupantes de los veranos recientes no es solo que las máximas sean más altas, sino que las mínimas también lo son. Las noches tropicales, aquellas en las que la temperatura no baja de 20 ºC, y las noches tórridas, cuando no desciende de 25 ºC, tienen un impacto directo en la salud.

Durante el día, el cuerpo soporta el calor. Pero por la noche necesita recuperarse. Si la temperatura se mantiene elevada, aumenta el estrés térmico, se dificulta el sueño y se incrementa el riesgo para personas vulnerables: mayores, niños, embarazadas, personas con patologías previas o trabajadores expuestos al calor.

Por eso, en un verano más cálido de lo normal, no solo habrá que mirar los picos de 40 ºC. También será clave observar cuántas noches cálidas se encadenan y en qué zonas urbanas el calor queda retenido por el asfalto, el tráfico, los edificios y la falta de vegetación.

Un verano para anticiparse

La previsión para el verano de 2026 deja un mensaje bastante claro: el calor será el gran protagonista. La lluvia, por ahora, no presenta una señal especialmente anómala, pero la temperatura sí apunta a valores por encima de lo habitual en buena parte del país.

Esto no significa que el verano vaya a ser igual en todas las regiones ni que todos los días sean extremos. Habrá altibajos, entradas de aire más fresco, tormentas locales y cambios de patrón. Pero la tendencia de fondo obliga a prepararse.

Prepararse significa adaptar horarios, protegerse en las horas centrales del día, hidratarse, cuidar a las personas vulnerables, evitar actividades de riesgo en el monte y prestar atención a los avisos meteorológicos.

Fuente: eltiempo.es


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