La estructura no es un templo convencional. Se trata de una edícula tallada en la propia cantera, con forma de pequeño edificio sagrado, fechada a finales del siglo II d. C.
El altar de piedra hallado / José Martínez HernándezEn pleno paisaje rural de Campos del Paraíso (Cuenca), un antiguo frente de cantera romana ha revelado un hallazgo extraordinario: un santuario rupestre dedicado a la diosa Minerva, esculpido directamente en la roca hace casi dos mil años.
No se trata de un templo convencional ni de un altar aislado, sino de un conjunto completo donde arquitectura, escultura e inscripción forman una única obra sacra, integrada en el propio muro de piedra de la cantera.
El estudio, publicado en la revista Mantva, sitúa este descubrimiento en el corazón del territorio del lapis specularis, el “oro blanco” de Roma, un yeso translúcido que convirtió esta región de la Hispania Citerior en una de las zonas mineras más importantes del Imperio.
Una cantera convertida en espacio sagrado
El santuario se localiza en el paraje conocido como Peña de la Saceda o La Olmeda, donde se explotaban areniscas cuarzosas destinadas a la construcción romana.
En uno de estos frentes de extracción, los investigadores han identificado una aedicula rupestre, un pequeño templete tallado en la roca de apenas 70 centímetros de ancho por 50 de alto.
La estructura no fue añadida posteriormente: fue diseñada y esculpida directamente en la cantera, transformando un espacio industrial en un lugar de culto.
El resultado es sorprendente: columnas, frontón triangular y un espacio central donde aparece la imagen de la diosa Minerva, todo ello integrado en la propia pared de piedra.








