miércoles, 17 de junio de 2026

Hallado un santuario romano dedicado a la diosa Minerva en una cantera de Cuenca

 

Hallado un santuario romano dedicado a la diosa Minerva en una cantera de Cuenca

Vicente G. Olaya

A finales del siglo II d. C., Plotius Vigor ―miembro de una familia de senadores y funcionarios romanos en Hispania― ordenó labrar en una pared de una cantera ubicada en el actual término municipal de Campos de Paraíso (Cuenca) un templete o edícula dedicado a la diosa Minerva. Ahora el estudio El santuario rupestre de Minerva en Campos del Paraíso: un nuevo espacio cultual en cantera en el territorio del lapis specularis, publicado en la revista Mantva, da cuenta del...


hallazgo de este templete, que demuestra la relevancia de esta diosa en el entorno de la enormemente rica Segóbriga (Saélices, Cuenca) en el siglo II.

Los romanos abrieron diversas canteras en esta zona para extraer bloques y sillares de arenisca destinados a la construcción, algunos de los cuales pueden reconocerse todavía en diversos yacimientos arqueológicos de la provincia. En uno de estos huecos mineros, se talló la imagen de la diosa Minerva (la Atenea griega) y un epígrafe votivo consagrado a ella.


El espacio donde se levantó el santuario se ubica a solo 15 kilómetros de Segóbriga ―en el territorio del lapis specularis, la roca de yeso transparente que se colocaba en las ventanas y que regó de riqueza toda la comarca durante siglos―, además de no estar demasiado alejada de la ciudad de Ercávica (actual Cañaveruelas) y otros asentamientos más pequeños y villas.

El santuario fue concebido como “una pequeña fachada tallada directamente en uno de los frentes pétreos de la cantera”. “La ‘aedicula’ (con unas dimensiones de 0,70 metros de ancho por 0,50 metros de altura) fue esculpida formando un pequeño templete labrado en la roca arenisca”, recuerda el estudio firmado por María José Bernárdez Gómez y Juan Carlos Guisado di Monti, ambos arqueólogos del Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia, de la Universidad Politécnica de Madrid.

El conjunto votivo tiene una composición de carácter arquitectónico: dos soportes laterales sobre los que se alza un frontón triangular, sustentado por dos semicolumnas estriadas. “Aparece tallada como figura principal la diosa Minerva, aunque la erosión de la roca en esta zona dificulta la visualización de la escena. Aun así, pese a su acusado deterioro, su identificación puede sostenerse a partir de la composición volumétrica y esquemática conservada, así como de determinados rasgos formales todavía perceptibles y de la disposición espacial de los restos del relieve”, señalan.

Minerva aparece representada en la cantera con su iconografía clásica más habitual: frontalmente y en actitud de reposo, de pie y vestida con túnica larga o peplo, tocada con casco y armada con lanza en la mano derecha y portando la égida con el gorgoneion (símbolo protector). Apoya su mano izquierda en un escudo de forma ovalada. Precisamente, sobre el escudo se distingue también un mochuelo común (Athene noctua), ave simbólicamente asociada a la diosa y emblema de la “sabiduría, inteligencia y perspicacia”.

En la parte inferior de la aedicula, se distingue una banda epigráfica horizontal de dos líneas, donde se puede leer: Minervae dominae Ploti / vs cum svo comitato (A Minerva Domina, (dedica) Plotius Vigor con su séquito).

“Por lo que se refiere a la ‘gens Plautia’ o Plotia”, escriben los expertos, “nos hallamos ante una familia de origen plebeyo con raíces en época republicana, cuyos miembros aparecen atestiguados en numerosos lugares, algunos de ellos como senadores o desempeñando otros cargos administrativos o institucionales”. En Hispania, se han encontrado epígrafes con el nombre Plotius en Villalgordo del Júcar, Tarraco, Gades, Emerita Augusta, Carthago Nova, Gerunda, Aroche (Huelva), Acci (Guadix, Granada), Baena (Córdoba), Villaseca de la Sagra (Toledo), Sádaba y Uncastillo (Zaragoza), así como en Odrinhas y Terrugem (Sintra, Portugal).

A la izquierda del pequeño templete, se talló también una pequeña oquedad horizontal, que debía cumplir la función de insertar una repisa para la colocación de ofrendas o exvotos.

Los arqueólogos concluyen que “el santuario rupestre de Minerva de Campos del Paraíso constituye un testimonio arqueológico y epigráfico de notable trascendencia dentro del territorio segobrigense. El conjunto pone de manifiesto cómo determinados lugares vinculados a la extracción de recursos pétreos pudieron adquirir, en época romana, una dimensión simbólica y religiosa añadida a su función productiva”.

En definitiva, este santuario rupestre “constituye un hallazgo de especial valor para el conocimiento de la religiosidad romana en el territorio segobrigense, así como en el ámbito de la Hispania Citerior Tarraconense y, de manera más amplia, para el estudio de los espacios sacros asociados a canteras y ámbitos extractivos en Hispania”, dicen.

Fuente: elpais.com/ 

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