viernes, 17 de marzo de 2017

Cañada Real

Las vías pecuarias se establecieron como tales durante la Edad Media y probablemente se generaron sobre rutas que ya existían desde épocas prehistóricas, pero las cañadas de la Castilla bajo medieval no se basan en rutas prerromanas, visigodas o musulmanas sino en el avance cristiano de la recoquista hasta la meseta meridional. Jesús Garzón, secretario general del Proyecto 2001, dice que la trashumancia comenzó hace 15.000 años, allá por el Paleolítico. En el entorno del Mediterráneo, Italia y Grecia comparten un esquema similar de migraciones ganaderas intranacionales. En concreto las Cañadas tenían un ancho concreto 90 varas (1 vara = 835 metros y 9 décimos) cuando cruzaban tierras de cultivo pero no había límite cuando discurrían por baldíos o montes comunales. La desnudez de Castilla data de Alfonso IX de León, que realizó una incursión militar contra Castilla y su rey, Fernando III el Santo, padre de Alfonso X el Sabio, en su retirada taló tierra de campos. Los labradores no podían roturar las Cañadas ni para defenderse de las plagas que en ellas se incubaban, en cambio, los ganaderos podían hacer pastar en terrenos no cercados, en realidad también pastaban en ellas, dando lugar a pleitos, algunos de los cuales no se han resuelto todavía.
 
     

 La red de vías pecuarias está formada por:


Cañadas reales; 90 varas Castellanas unos 75 m de ancho, cruzan varias provincias.
Cordeles; 38 m. Afluyen a las cañadas o comunican dos provincias limítrofes.
Veredas; 20 m. Caminos de ganado entre comarcas de una misma provincia.
Coladas; vías de menor ancho entre varias fincas de un término.
        Estas medidas se fijaron por la Mesta y se mantienen vigentes por la Ley de 27 de junio de 1974
        La red de vías pecuarias se complementa con:


Abrevaderos; pilones, arroyos o remansos de ríos donde el ganado bebía.
Descansaderos; Lugares destinados al descanso de animales y pastores.
Majadas; los lugares donde se pasaba la noche, el ganado recogido y los pastores con cobijo.
        Las cañadas reales se extienden por las regiones españolas donde las condiciones climáticas impiden la explotación de los pastos a lo largo de todo el año (Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, etc. Discurren entre los pastos de invierno al sur y los de verano en las sierras del norte.

El estado actual de las cosas es bastante desalentador. La desaparición de la trashumancia provocó el expolio del patrimonio de la Mesta. Las Vías Pecuarias han sido ocupadas por todo tipo de cosas como escombreras, basureros, carreteras, líneas eléctricas, calles, líneas de ferrocarril, sembrados, cercas, casas, depuradoras, gasolineras, canales y todo lo que se puede imaginar.

Cañada Real Conquense.
       También llamada de los Chorros. Tiene su origen en las sierras de Tragacete en Teruel, pasa rodeando Cuenca capital, Ciudad Real, cruza el Guadiana por Ruidera y entra en Jaén por Sierra Morena. Muere en al sur de Bailén. Ha perdido gran parte de sus 350 Km.


Las primeras normas escritas sobre la trashumancia datan del reinado de Eurico que dictó las primeras disposiciones (año 504), sin embargo se recopilaron más tarde en el reinado de Sisenado. La Ley 5 , título 4, libro 8, del Liber Iudicorum marca las rutas de la trashumancia y reglamenta su uso. En tiempos de la reconquista se fueron consolidando los desplazamientos de las cabañas de los cristianos. Durante el reinado de Alfonso VIII se dictaron disposiciones relacionadas con el desplazamiento de ganado. En 1273 se crea el HONRADO CONCEJO DE LA MESTA DE PASTORES al amparo de Alfonso X por la gran importancia que la cabaña trashumante empezaba a tener en aquella época.
Sus escudos a lo largo del tiempo...
                
     Tenía entre otras atribuciones el control del tráfico ganadero y la preservación de las vías pecuarias actuando con potestades de juez y parte en los litigios que le afectaban tanto en la usurpación de los caminos de carne como en el contrato para el aprovechamiento de pastizales que eran necesarios para el desplazamiento periódico del ganado. El Concejo de la Mesta tenía a su cargo mas de 125.000 kilómetros de vías pecuarias y alrededor de quinientas mil hectáreas de territorios anexos a las cañadas de pastos de dominio público (baldíos, ejidos y otras denominaciones). Constituyendo la columna vertebral de la economía española desde tiempos inmemoriales hasta 1940 aproximadamente. El desarrollo de la Mesta está ligado al de la lana Castellana que fue tomando renombre en Europa (Flandes, Florencia, etc.) 
 
        La lana castellana se debe a la raza Merina de la que se desconoce con certeza la procedencia y la fecha de introducción pero es cruce de ovejas del país con otras africanas “mariní”, parece ser que introducida por mercaderes Genoveses establecidos, entre otros lugares, en Sevilla.Su éxito se debió a la excelente calidad de la lana de esta raza y por su peculiar crianza. La oveja merina 
        El Concejo de la Mesta eximía del servicio militar y de testificar en los juicios a los pastores. Aparte de su sueldo les adjudicaba veinte de cada cien crías. Con objeto de evitar abusos, cada hato de 400 ovejas podía ser manejado por un pastor y dos mancebos, uno de ellos de dieciséis años de edad. Los tratados de pastos y pastores se cerraban según la tradición, en el solsticio de verano: el 24 de junio, día de San Juan.
        El esquileo se realizaba entre abril o mayo, justo antes de comenzar la trashumancia. El tránsito por las Cañadas podía prolongarse desde principios de mayo hasta finales de junio, según la distancia entre los invernaderos y agostaderos, a razón de unos 20 kilómetros diarios. El regreso hacia el sur coincidía con las primeras heladas en las cumbres, a mediados de octubre. Como dato significativo del movimiento de la cabaña por las cañadas hay que destacar que el rebaño tenía derecho a un quintal de sal y sólo debía respetar las cinco cosas vedadas: dehesas, trigales, viñedos, huertos y prados de siega. Ahora bien, fuera de las propiedades privativas, si alguien usurpaba una vía pecuaria y la sembraba o la incorporaba a sus predios, se veía expuesto a arrasamiento de la propiedad comunal por parte del ganado, que era conducido por los pastores a ocupar la anchura determinada por la Mesta.
        La reglamentación propia de la trashumancia estipulaba que cualquier litigio sobre arriendos, propiedades, reses extraviadas o abusos se tenía que plantear ante las asambleas, juntas o concejos de la Mesta, que se convocaban dos veces al año, en enero o febrero en las áreas de invernada y en septiembre u octubre en los pastos de verano. Se consideraban válidas si estaban presentes al menos 40 ganaderos. La asistencia normal alcanzaba las 200-300 personas. Tenían derecho a voto hombres y mujeres que tuvieran al menos 50 ovejas trashumantes. Los nombramientos se hacían por sorteo.
        La cabaña constituía el ganado (sin distinción de clase: vacuno, ovino, caprino, porcino, caballar) y los arreos necesarios para su traslado a través de las vías pecuarias. Una cabaña estaba compuesta por unas diez a doce mil cabezas, al cargo del mayoral. Cada millar de ovejas con 25 mansos y 50 carneros, era controlado por un rabadán ayudado por dos pastores y dos mancebos. Todo el ganado era controlado por cinco perros mastines que llevaban a su cuello collares de cuero (carlancas) atravesados por pinchos hacia el exterior con los que se defendían del ataque de los lobos, frecuentes visitantes de la cabaña para conseguir sustento.

Durante el siglo XVI se desplazaban 3 millones de cabezas mesteñas. La decadencia comienza en el siglo XVIII al pasar buena parte de los pastos a manos de burgueses urbanos y al extenderse la raza merina por otros países. Desde antiguo, la Mesta despertaba oposición entre los campesinos causado por los privilegios de los que disfrutaba la asociación y los abusos cometidos por los grandes propietarios de los rebaños y de las tierras. Algunos miembros del alto clero y la nobleza intervinieron enfrentando mas a los campesinos con los ganaderos trashumantes. La decadencia continuaba hasta que en el trienio liberal (1820-1823) es abolida la Mesta, en los años siguientes no se restaura pero continuó existiendo. El enfrentamiento era tan grande que en 1824 se conceden armas gratuitas a los pastores para defenderse. En 1829 desaparece de manera formal y definitivamente en 1836. 
        Al desaparecer la institución que se ocupaba de defender las cañadas estas fueron ocupadas por los pequeños agricultores y ganaderos de las localidades por las que discurrían no solo por el afán de poseer tierras sino también por el odio que acumuló la Mesta, la trashumancia y las cañadas a lo largo de los siglos de atropellos. También los grandes propietarios y nobles ocuparon grandes tramos de cañadas que discurrían entre sus propiedades con lo que, no solo, se beneficiaron de la menta cuando esta existía cometiendo atropellos contra los pequeños propietarios sino que después también, robando el patrimonio del estado.
        La trashumancia disminuye paulatinamente hasta la desaparición casi total, este proceso se vio acelerado con la aparición del ferrocarril y, mas recientemente, del transporte por carretera.. Estos medios desplazan los rebaños enteros en solo unas horas con lo que la dura vida de los pastores se ha suavizado.


Fuentes: https://es.slideshare.net/
 http://director.io 
http://habitat.aq.upm.es/

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