"Para San Blas, hora y más"
"Para San Blas, la cigueña verás"
A partir de San Blas, vemos como empiezan a alargarse los días, lo que acontece al llegar de la primavera, y aunque nuestro pueblo no sea habitat de cigueñas, sí lo es de grullas que dentro de poco empezaremos a ver sobrevolar los cielos.
En su obra El Carnaval, Julio Caro Baroja explica el sentido de los fastos en honor de dioses concretos. Su objetivo, no era otro que procurar la fertilidad de los campos, la abundancia de las cosechas y evitar las enfermedades de hombres y animales. El cristianismo no arrasó determinadas tradiciones, simplemente las cristianizó colocando santos donde antaño había deidades. En un segundo paso las trivializaría al transformarlas en fiestas infantiles.
Al pobre San Blas, obispo armenio, lo convirtieron en protector de las enfermedades de garganta, un antídoto contra el pavor atávico de fallecer sin poder exhalar el alma por la boca. Por eso a los panecillos y rosquillas del santo se les han reconocido desde antaño propiedades contra la tosferina y la difteria.
Hoy después de San Blas y San Blasillo os ponemos una receta para hacer el roscón de San Blas:
INGREDIENTES:
3 Huevos gordos
200 grs. de azúcar
200 grs. de aceite de oliva
625 grs de harina (más o menos)
PREPARACIÓN:
Mezclamos los huevos con el azúcar, añadimos el aceite y luego la harina que admita.
Pondremos la masa en la mesa y la iremos trabajando.
Al principio estará pegajosa, luego se volverá suave y manejable.
Haremos bolas y luego metiendo el dedo en medio de la bola, la haremos girar sobre si misma para formas los roscones.
Luego hay que ponerlos en una bandeja con papel parafinado.
Fuente: http://blogs.elpais.com/gastronotas-de-capel/2013/02/pan-y-sexo-por-san-blas.html


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